sábado, 26 de abril de 2014

Diamante: bestia

Querida Diamante:

Ya dejé aquel vicio que me quedaba cruzando la calle. No me cambie de casa, pero le dije que ya no íbamos a coger más. No sé cómo lo tomó, seguro no le importaba. Cuando volví tenía 6 mensajes de Cristaliana pidiéndome ayuda: otra vez se había enamorado de un hombre casado. A mi solo me gusta el spaguetti con helloseahorse de fondo, un aguacate en la espalda de un hombre y cabezas pelonas para que la luz les rebote.
Le dije chau...así...Ch-a-u. Me dio dos cervezas. Hablaba rápido, sus manos se movían rápido, el momento fue muy rápido. Tiene dos partes, yo conocí la buena. Tengo ganas de conocerle la mala.  Yo seguro no me veo triste, aunque lo éste.
La chica que me gusta me escanea. Ojala no me olvide. Ojala ella fuera mi vecina.
Todo esto, Diamante sólo un día, un único día..imagínate mi vida…

Del An Vérité.



Sube a su auto, enciende las luces, llena de perros los asientos y sólo se queda ahí. Hoy no creo que salieran a pasear al lugar de siempre. Hoy paso algo bien feo, los perros no dejaban de llorar.  Yo me pase una hora mal.
Las pesadillas pueden ser por esa foto disimuladamente porno que subió a instagram, por el fenómeno cambio-político, por la moda alien o los dientes que les cuelgan a los infantes.
No se muchas cosas, pero reafirmarse frente a los humanos, eso, puta, es difícil e innecesario. Los que estudian la evolución sabrán que estoy dando círculos, como el eterno retorno que viví en Beverly de Limón. Ahora me estoy construyendo una máscara marina, para usarla cuando los perros lloren.  Ojala Astro nunca llore.

Diamante: dormí con él


Querida Diamante

Te recordas cuando eras la hija de Dios. Cuando te cortaste el cabello como un chiquillo y te llenaste de azul la pava. Usabas una blusa de colores pastel. Todos  comíamos desde afuera. Yo amaba tu costilla quinta derecha y ancha. Antes te curabas con homeopatía o con una nalgada de tu primo. Me arrodille ante vos, con la lengua húmeda y los ojos bien abiertos. Me perdonaste. Qué días de lluvia. Ya no me duelen las manos, seguro es por la promesa que hice en semana santa.

En fin, sólo escribía para contarte que las cosas han cambiado, aunque sigo teniendo 21.(perforar). Cómo no sonar cliché Diamante, cómo si su piel es blanca. Kundera y esas cosas de dormir juntos, y yo sólo lo abrazo y siento que estoy ahí analizando su respiración hasta quedarme dormida. Y hasta dormir es placer. Entiendes. Me recuerda a un cromo de unicornio que me pegaba sobre la mancha de mi mano, lo veía tan hermoso. Me dieron ganas de quitarle los lentes y chuparle los ojos. Todos esos verbos. Las cosas que brillan. Las palabras al oído pero realmente sucias. Una basura de vulgaridades. Yo no soy así siempre. Yo no. Pero ahora Diamante, ahora creo que me siento como la hija de Dios que van a matar mañana sino me mete la mano, ya sabes.

Almuerzo

Una letanía entre mis piernas para un pecador como vos. Amen. Sujetame, me desmayo, es el calor de abril. Los monos y las manos, se me atora el almuerzo. Estoy aprendiendo a comer despacio. Cambios fonéticos. No dejo de pensar en sus mitades, la mala, su mitad mala, quiero que me mate. Me desmayo. El aguacate tenía un círculo perfecto, me comería un wrap de hombre con aguacate. Me rompe el encaje, se paga una cirugía para volver a su virginidad, pero ya sabía lo que se sentía. La segunda vez sangró más.  Ave María. El almuerzo más largo de mi vida. Los monos y las manos, yo los acaricio para dormir. Hay un eclipse en mi ventana, en el centro del plato de mi comida.  

sábado, 15 de marzo de 2014

Sin-mucho-que.

Que hermosa te ves. Brillos y moños asimétricos que no se usan para hacer el amor. Recuerdo que lo masturbe en un bus, presione su pene y comenzó el ritual (así inauguré mi primer noviazgo universitario). Cuando eso no sabía que Carolina existía, ella no necesita moños  y menos de rituales. Seguro que tiene un perro que la chupa toda cuando llega a casa.

Que hermosa es cuando susurra  una canción de Cerati. Mueve las manos y balancea su cadera para sentir placer. Que difícil no verlo con los ojos cerrados. Me cambié de casa, me cambié de ropa interior, me cambié las ganas por algo más insípido (manos dormidas y más de diez orgasmos en una noche ya no podían seguir).

Un jueves cualquiera en el Hoxton.
Dos tipos. Uno cantaba con la jareta abierta donde le asomaba el pene encogido a su novia de pelo hongo.  El otro era físicamente como lo imaginaba antes de querer buscarlo en Argentina, es algo así como amor a primera vista. Le hablé, y nada. Pero tenía que intentarlo.

Sincrodestino.
Cómo si la situación no fuera más incómoda: la chica que me gusta saliendo con el chico que me gustaba. Se recuerdan de esa estúpida película de Woody Allen, donde yo sería como Penélope Cruz, no por ser más interesante sino porque es menos agraciada que  Scarlett Johansson. Haríamos un lindo trío. Es decir, mi sexualidad  estaría muy agradecida. Nos podemos revolcar un rato, pasear un perrillo, tomarnos una foto debajo de un árbol, cortarnos el pelo juntos, cambiar la música, contar historias de cuando uno era pequeño, ella bailaría para los dos, ella-él-yo. Cuando cogen: ¿alguno pensará en mi?

Cisne
Eterna, tu eres eterna desnuda. Regalo a cambio de canciones. Era la curiosidad que me mataba, la repugnancia de un encuentro que nunca sucedió. Nunca entiendo bien el presente. Me gusta pasarle las manos por la cabeza, que me agarré fuerte para dormir, que me despierte el tren, que me atropelle la conciencia cada mañana. Él me dijo que un día a alguno de los dos se le iba a pasar las ganas y ya. Así funciona la vida.  Él me dió el primer beso más intenso de mi vida y ya eso es ganancia, vuelvo a su cama para recordarlo.

Humanos.
Marco siempre esta en la Cali, lo reconozco por el pelo. Me gusta verlo ahí, siento que llegue al lugar correcto. A veces pasea con ella, pero sólo son amigos.
Tan pequeño que es San José y a Marce nunca la veo. La imagino con unos lentes redondos pensando en el color de una mandala, diciendo “rata” entre los dientes.
Donde los humanos se hermosean, siempre va a estar la Wabe con el pelillo morado, la blusa de The Smiths y haciendo muecas que se le ven bien.

“tuamoresunecodeluz” Me fuí como en “viernes 3 am”. Nunca voy a saber si fue lo mejor, pero esos meses, ese “casi un año” puede ser toda una vida y yo la tuve con él.

(Esto fue una prueba bulímica)
Diagnóstico final. La sensación de la garganta destrozada, chorros de agua que me caen. Sigo enferma, pero hermosa.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Figura 237.

Fig. 1. Cruzaba las piernas y una parte de su nalga se hundía entre el pelo grueso del caballo. Las botas por las rodillas, como el sombrero del hombre que la miraba desde abajo. Era un altar que olía a guaro, sudor y mierda. Así era el mundo de las que se ajustan las tetas a la altura de la garganta y se pasean en caballos. Fig 1.23 quisiera saber cómo ve un caballo, si sabrán de la delicia de sus músculos marcados. Aveces me dan ganas de tocar para vomitar.

Instrucción 43: Ver la foto de Liliana vestida de playboy en jalowin. (Era la hija de la profe de religión) . Ahora hace la señal de la cruz antes de hacer el amor, y apenas siente  que su hueco profundo se llena de pecado, grita "Dios mio", los hombres creen que es de placer, pero es solo un vocativo para recordarle a Dios la oración en que pidió que todo espermatozoide unidad de amor celestial se destruyese. Así, algún día su madre sonreirá antes de morir. 

-Me han dicho que llevo 3 días acá, me duele el culo de estar sentado.
(Lo atraparon)
-¿Quien se ocupara de la Catalina?, de darle el viernes un poquito de plata para el cuartito, de olerle las manos agrietadas por el cloro, de pegarle una nalgada para que se ria ruidosamente, de repetir un rosario con promesas de que todo estará bien. Quien le va a decir que me duele el culo, las tripas y el alma.

Esas personas tonificadas que se bañan en aceite, son para comer.

Bitácora: La Sabana ayer: me puse una camisa blanca,  tenia muchas blancas entonces  fue difícil decidir. Me amarre una cruz en la muñeca, como entrada al mundo de los diferentes pero correctos minorías, mayorías. Cuan grande puede ser la estupidez, imagínate, del tamaño de Dios. Yo tengo un vecino gay, pero mi mamá dice que es un degenerado. Yo le hago caso. Veo una porno. Diego me la paso en una carpeta que nadie puede abrir. No le cuento a mis amigos. Mientras voy caminando a la Sabana voy pensando en las tetas de Salina y en mi vecino gay haciendo un esfuerzo por desearlas, como cuando nos sirven algo de comer feo en una casa ajena y por cortesía nos tragamos la comida entera. 

-¡Maldito Ignacio! Ahora que voy a hacer sin ti. 

Fig 67. Hay personas que me gustan. Muchas. Podrían gustarme más. 

Imagen del santísimo: Andaba en el Hoxton viendo a Monte. Pero de repente estaba el santísimo bailando con una birra vacía en la mano, yo le imaginaba el pelo como lo tenia antes de cortárselo. Yo me corto el pelo por placer, yo no se porqué se lo corto él. Ahora nos toca ignorarnos. 
"los hornos sin fuego no tienen como existir 
los peces de fuente nunca van a sonreir 
mi boca de frente, mastica antes de escupir"

El pelo se metía entre los ojos. Se me metia metia metia metia meter introducir intro-decir dcie dec c
En ese mismo lugar conocí a Diego, le dije que amaba como escribía (algo así) después le di un abrazo, como si ya por eso pudiéramos ser amigos. 

Ayer me case en una pizzeria. Seguro es la última vez que me caso. En el mes.

Ismael ya no volvió a escribirme, seguro fue porque entendió que el silencio es mas emocionante. 

-Yo no fui. ¿cuanto queda en el banco? el abogado no podrá hacernos un crédito, como en la pulpe de Chalo.

¿El caballo era el de abajo, o el de arriba? 





jueves, 12 de septiembre de 2013

Como todos los días

Lo último que me escribió fue que yo era el ser humano mas interesante que ha conocido. Me molesta esa asignación tan impersonal. Antes, me  había dicho que  confundió un carnaval de luces con un patético juego de policías en el parque de Heredia.

Las cosas no comienzan, yo las fragmento y las cuento desde dónde yo quiero que comiencen. Las primeras tres palabras no las recuerdo, pero fueron tres, después abrí el libro de Alejandra Pizarnik y olía a cigarros, y después abrí uno de cigarros y olía a mantequilla de maní. En la feria del libro, no sólo encontras libros, también estaba él con un sombrero todo bonito y una camisa de esas que yo consigo en Sinaí. Yo me le escondía, soy tan chusma que lo stalkeo en fb y así. También estaba un "escritor", que no entiendo como llego a ganar un premio de literatura. Mi aberración no se debe a su obra, es a esa mirada de te cojo ya mismo puta. Igual, no me interesa mucho lo que pase con él. Ese día andaba feliz, porque la Majito blanca y de pelo largo me había alegrado la tarde, y después estaba el flaco con una camisa de puntos negros que me chocaban en la cara cada vez que lo abrazaba.

( Ya eran como las 7 y  paso un  instante de no se que, tenía el colectivo uve en mis manos y yo veía la panocha de la portada y pensaba que quería leerla, pero a la vez recordaba la mantequilla de maní respirandome en el oido, un libro usado con una carta de amor que no compré por agarrada, y mientras, lo veía a él hablando de música con unos amigos. Aveces me aguanto las ganas de tirarmele encima, aveces no. Yo sólo quería llevarmelo para mi casa, que aguantara despierto mas de cinco minutos en la pelicula y que mi hermana no tocará la puerta nunca. )

Después...eh, le confesé que siempre había querido saber que significaba el circulo que tiene tatuado en el brazo, que yo me inventaba historias acerca de su vida, que sabía que el leía demasiado, pero no le gustaba presumir y que eso me gustaba, que yo hablaba descontrolada y que me perdonara por eso. Le dije que iba a pedir el último vodka y que ya pronto nos íbamos. Yo me levante para ir al baño y me metí al de los hombres, después me sacaron y me llevaron al de las damas, porque aunque estaba media borracha uno no deja de ser una dama. Tenía los cachetes rojisimos. Como los de Angie cuando tomaba mucho, pero yo no había tomado mucho.

El profesor tiene una aglomeración de pelos en el antebrazo, un circulito pequeño que no dejo de verle cuando habla. Mi compañero de la par estaba leyendo algo, yo me pregunto si él notara la isla peluda del profe y su mania de rascarse la calvicie cada 4 minutos. No se nada, solo se que una semana antes estabamos en un bar, él comparando nuestro encuentro con un capitulo de un libro de Yolanda Oreamuno y yo tratando de descifrar su parecido con una caricatura que recuerdo haber visto algún día. Después me dijo que yo era el humano mas interesante que ha conocido. Todo esto no hubiera pasado si yo no hubiera ido a la feria del libro el viernes.